Líneas de Investigación

  • Espectro obsesivo-compulsivo (INPIDES)

Aunque todos nuestros trabajos se relacionan de manera específica con algunos de los trastornos que forman parte del espectro Obsesivo-Compulsivo (TOC, Trastorno Dismórfico Corporal, Hipocondría, y Trastornos de la Conducta Alimentaria), el abordaje específico del espectro como tal lo hemos iniciado más recientemente. Lo que pretendemos es examinar qué aspectos clínicos y psicopatológicos son comunes a esos cuatro trastornos.

Partimos de considerar que los pensamientos intrusos no deseados, y sus consecuencias negativas, son una de las variables presentes en dichos trastornos y, por lo tanto, son un factor común o transdiagnóstico a todos ellos.

Por consecuencias negativas entendemos el hecho de que esos pensamientos se valoren de forma negativa y den lugar a comportamientos cuya finalidad es contrarrestar o disminuir el malestar que provocan.

La línea de investigación que hemos emprendido consiste en averiguar si, efectivamente, los pensamientos intrusos con contenidos típicos de cada uno de los cuatro trastornos tienen consecuencias negativas similares.

Además, nos interesa saber si las personas que tienden a tener muchos pensamientos intrusos de un contenido específico (por ejemplo, de tipo obsesivo, como los de contaminación o los agresivos), tienen también más pensamientos intrusos de los otros contenidos (por ejemplo, sobre defectos en la apariencia, o sobre enfermedades, o sobre dieta y ejercicio).

También queremos saber si ese patrón se produce también en los familiares de primer grado (padres, hijos, hermanos).

Por último, queremos averiguar en qué medida se relaciona el número de intrusiones y el malestar que provocan con síntomas obsesivos, dismórficos, hipocondríacos y alimentarios, además de con la capacidad metacognitiva.

El primer paso ha sido elaborar un cuestionario de auto-informe (Inventario de Pensamientos Intrusos Desagradables; INPIDES) que además ha sido “adoptado” como instrumento de trabajo común por investigadores de otros países (Italia, Portugal, Argentina, Turquía, Australia, Israel, Irán) con los que mantenemos una estrecha colaboración desde hace años y que forman parte, como nosotros, del ResearchConsortiumonIntrusiveFears.

La responsable de esta línea de trabajo es Amparo Belloch con la colaboración y ayuda de Belén Pascual Vera y Martha Giraldo O’Meara. El trabajo lo estamos llevando a cabo tanto con población general como con personas que padecen alguno de los cuatro trastornos.

 

  • Heterogeneidad del Trastorno Obsesivo-Compulsivo

El TOC es un trastorno heterogéneo, lo que significa que no todas las formas de presentación responden por igual a idénticos mecanismos ni a los mismos tratamientos. La finalidad de esta línea de trabajo es definir el número y estructura de las dimensiones de contenidos que caracterizan los pensamientos intrusos obsesivos y a las obsesiones clínicas, investigar las características cognitivas y metacognitivas que diferencian estas dimensiones y sus implicaciones para el diagnóstico y el tratamiento del TOC. Participan en esta línea de investigación todos los miembros activos del grupo I’TOC, bajo la dirección de la Dra. A. Belloch.

 

  • Tratamiento y resultado terapéutico en el TOC

En una primera fase, entre los años 1999 y 2005, nos centramos en la puesta a prueba de un programa de tratamiento cognitivo (TCE), derivado de las teorías cognitivas del TOC y, específicamente, diseñado para este trastorno. Comparamos su eficacia con la del tratamiento psicológico validado hasta entonces, la Exposición con Prevención de Respuesta. Observamos que la TCE para el TOC es, al menos, tan eficaz como la EPR.

Posteriormente (2006-2008), nos interesamos especialmente por la eficiencia en la aplicación del tratamiento y estudiamos dos cuestiones: la primera, si la TCE aplicada en formato de grupo podía ser tan eficaz como cuando se aplicaba individualmente, sobre lo cual concluimos que el tratamiento individual se asocia, en general, a mejores resultados terapéuticos. La segunda: si era posible aumentar la eficiencia a través del ajuste del programa de tratamiento a los sesgos cognitivos concretos que el paciente presentara. La individualización de la terapia permitió reducir el tiempo de tratamiento, manteniendo su eficacia.

En un tercer momento (2009-2011), el foco ha estado puesto en la eficacia diferencial de la TCE según el tipo de obsesiones y compulsiones, distinguiendo entre cuadros con predominio de compulsiones (contenido de dudas, limpieza, orden…) y cuadros de obsesiones “puras” (con temática agresiva, sexual, o muy desagradable), que la persona presentara. Nuestros resultados señalan que la TCE es particularmente eficaz para el tratamiento de las “obsesiones puras”, para las que las tasas de resolución completa del problema son muy altas.

Más recientemente (2011-2012) hemos estado investigando el perfil particular de las personas que, pese a recibir las opciones terapéuticas más adecuadas en toda su extensión, no se recuperan con Terapia cognitivo-conductual (que incluye TCE y EPR). Se trata de un primer paso para intentar diseñar alternativas que puedan ayudar también a estas personas a hacer cambios clínicamente significativos, y en el mejor de los casos, también a superar el problema.

En los últimos años (2013 en adelante), hemos estado desarrollando, explorando y poniendo a prueba procedimientos de realidad virtual que puedan suponer un apoyo a los tratamientos convencionales.

Por otra parte, estamos muy interesados en analizar lo relativo a un aspecto inexplorado en esta materia: la estabilidad de los resultados de la TCC (terapia cognitiva-conductual, que combina los elementos valiosos de ambas propuestas) a largo plazo (10 años). Tenemos ya evidencia sobre el mantenimiento de las tasas de personas recuperadas y con mejoría clínica significativa 10 años después del tratamiento, y seguimos investigando otros aspectos de interés en este punto.

Y, por último, desde 2015 también estamos interesados en estudiar la heterogeneidad sintomática, tanto de las obsesiones como de las estrategias de control en las distintas dimensiones o modalidades de TOC (por ejemplo, distintos contenidos obsesivos de contaminación asociados a distintas estrategias de neutralización como son las compulsiones de lavado, las conductas de evitación y re-aseguración). Igualmente, nuestro interés también se centra en estudiar las variables emocionales y motivacionales que subyacen en los pacientes que les llevan a utilizar estrategias distintas o iguales para disminuir el malestar que les genera un mismo contenido obsesivo. Es decir, a la hora de diseñar los programas de tratamiento no sólo tener en cuenta las variables cognitivas y conductuales (compulsiones manifiestas, encubiertas, evitación re-aseguración), sino también incluir las dimensiones emocionales y motivacionales en función de la modalidad de TOC de que se trate. Y, por supuesto, poder diseñar tratamientos específicos para los distintos subtipos de TOC y validar la eficacia de los mismos. En esta línea de investigación participan especialmente Elena Cabedo, Carmen Carrió, y Amparo Belloch.

  

  • El desarrollo y las características de los pensamientos intrusos obsesivos en la infancia

El desarrollo del modelo cognitivo del TOC, ha aumentado nuestra comprensión de su psicopatología y ha permitido el desarrollo de abordajes terapéuticos que han mostrado su utilidad en la infancia y la adolescencia. Sin embargo, la investigación inspirada por este modelo se ha llevado a cabo de forma mayoritaria con población adulta, por lo que quedan numerosos interrogantes sobre su aplicabilidad a la población infantil. Esta línea de investigación pretende abordar algunas de estas lagunas mediante el estudio de los pensamientos intrusos obsesivos en esta población. Su principal objetivo es detectar la aparición en edades tempranas de estos pensamientos y evaluar sus características y la evolución de las mismas a lo largo del desarrollo. Para alcanzarlo pretendemos desarrollar instrumentos de medida evolutivamente adecuados y aplicarlos en población clínica con diversas psicopatologías. Consideramos que estos conocimientos son relevantes para mejorar la detección y el tratamiento de las obsesiones y compulsiones en la infancia y la adolescencia. Esta línea de investigación está liderada por Ángel Carrasco y Amparo Belloch.

 

  • Sensación de inacabado y las experiencias “Not Just Right”

Los síntomas que manifiestan los pacientes con Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) son diversos. Además, dos personas pueden presentar una manifestación sintomática similar, pero los motivadores de sus conductas pueden diferentes. Por ejemplo, un/a paciente puede lavarse sus manos repetidas veces por miedo a contraer una enfermedad o a contagiarse, mientras que otro/a puede lavar sus manos de forma compulsiva en respuesta a una sensación subjetiva desagradable de que sus manos no están lo suficientemente limpias o como le gustaría que estén y necesita realizar esos lavados hasta alcanzar un estado deseado. En el segundo caso, los síntomas estarían motivados o desencadenados por la sensación de inacabado (Incompleteness, INC) o experiencias no del todo correctas (NotJustRightExperiences, NJRE) y no por miedo a las consecuencias o al daño. Se ha postulado que la INC y las NJRE podrían estar asociadas a una disfunción sensorio-afectiva, que explicaría las dificultades que presentan algunas personas con TOC para inhibir o detener sus conductas.

La investigación sobre estas sensaciones está adquiriendo una importancia creciente, puesto que se ha constatado que son experimentadas por un alto porcentaje de pacientes con TOC. El objetivo de nuestra línea de trabajo relacionada con la INC y las NJRE es ahondar en la comprensión de estas experiencias mediante la inducción experimental y posterior evaluación de las mismas. Asimismo, se pretende examinar qué relaciones mantienen con los síntomas obsesivo-compulsivos fundamentalmente, pero también con otros síntomas emocionales (v.g. depresión, ansiedad, estrés). También se pretende estudiar las asociaciones que se establecen con otras variables relacionadas con el TOC. Asimismo, estamos interesados en investigar si la INC y las NJRE pueden ser variables involucradas en la explicación de la baja respuesta a los tratamientos actuales más eficaces y de las tasas de recaídas que presentan algunos pacientes.

La demostración de la implicación de estas experiencias en la sintomatología TOC, sustentaría la importancia de su inclusión en los modelos teóricos explicativos del TOC. Del mismo modo, la inserción en los protocolos de evaluación y tratamiento quedaría justificada, contribuyendo así en el perfeccionamiento de los tratamientos actuales. En definitiva, nuestro objetivo fundamental es aportar más luz en el estudio del TOC, explorando nuevas variables para contribuir al conocimiento de este heterogéneo y complejo trastorno. En esta línea de investigación participan especialmente Gertrudis Fornés, Ángel Carrasco, y Amparo Belloch.

 

  • Características psicológicas, clínicas y de personalidad de la Hipocondría

La Hipocondría fue introducida como trastorno mental en el DSM-III (APA, 1980)dentro en la categoría de trastornos somatomorfos, cuyo rasgo clínico aglutinador es la presencia de síntomas somáticos sin explicación médica. No obstante, para una parte importante de la comunidad científica el trastorno ha sido mejor entendido como un trastorno de ansiedad o dentro del espectro de trastornos obsesivos.

En el DSM-5 (APA 2013), la nueva categoría diagnóstica de trastorno de síntomas físicos, conlleva la desaparición de la hipocondría y su disolución en dos diferentes subcategorías, principalmente basadas en la mayor o menor presencia de síntomas físicos. Sin embargo, no existen otras características psicológicas que puedan tenerse en cuenta para mantener o no el diagnóstico. Este proyecto tiene como objetivo identificar y estudiar qué características psicológicas, clínicas y de personalidad deben ser tenidas en cuenta para su diagnóstico, comparándolas con otros trastornos con una clínica similar, bien por la presencia de síntomas (p.e., somatización) o con otros trastornos de ansiedad (p.e, trastorno de pánico). En esta línea de investigación están especialmente implicados José López-Santiago, Gemma García-Soriano, y Sandra Arnáez, bajo la dirección de A.Belloch.

  • Trastorno Dismórfico Corporal (TDC)

El Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), anteriormente conocido como dismorfofobia, se caracteriza por preocupaciones por un defecto físico (o varios), que es imaginario o muy leve para generar dichas preocupaciones. Estas preocupaciones generan mucho malestar e interfieren en el funcionamiento diario de la persona que lo sufre.

Recientemente, el TDC ha sido incluido dentro del grupo del trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados. Este cambio reciente ha generado un resurgimiento en la investigación de la psicopatología de este trastorno, incluida la relación existente con el TOC. En este sentido, uno de los fenómenos que podrían ayudar a entender no solo la fenomenología del trastorno, sino su relación con este último trastorno son las intrusiones mentales presentes en ambos trastornos, pero escasamente estudiados en el TDC. Por lo tanto, nuestro interés y objetivo de investigación es analizar la presencia, universalidad y dimensionalidad de las intrusiones relacionadas con el aspecto físico y sus relaciones con distintas variables psicopatológicas relacionadas y no relacionadas con el TDC. De manera más específica, queremos estudiar la presencia de intrusiones mentales relacionadas con el aspecto físico, el impacto emocional que generan, las creencias y valoraciones sobre este tipo de intrusiones y, por último, las estrategias de control utilizadas cuando se experimentan las intrusiones. Complementariamente, también queremos estudiar la relación entre los distintos aspectos de la habilidad metacognitiva y las intrusiones mentales. En esta línea de investigación participan especialmente Martha Giraldo O’Meara , Mª Angeles Ruiz y Amparo Belloch.

 

  • Trastorno de la conducta alimentaria (TCA) y Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Relaciones, semejanzas y diferencias

Mientras que la persona con TOC se siente literalmente invadida en su flujo de conciencia por pensamientos, imágenes o impulsos de los que trata desembarazarse y evitar las catastróficas consecuencias que imagina, laspersonas con TCA se caracterizan, en general, por un apego excesivo a ideas como las de estar delgado, o mantener siempre bajo control su peso, o por el contrario, por impulsos y deseos irresistibles a comer aunque no sea necesario. El objetivo de esta línea de estudio es poner en relación dos trastornos que, si bien desde un punto de vista clínico están bien diferenciados, desde un punto de vista psicopatológico parecen la cara y la cruz de una misma moneda. Son diversos lo argumentos y datos que relacionan ambos trastornos: su alta comorbilidad; las mutuas influencias entre los cursos de ambos síndromes; representarían un hipotético continuo compulsivo-impulsivo; y el compartir un funcionamiento anómalo del sistema serotoninérgico. La conjunción de estos argumentos ha llevado a considerar la posibilidad de que los TCA pudieran ser una variante fenotípica del TOC, o bien variantes fenotípicos de la misma diátesis genética. Toda esta compilación de datos da pie a plantear la pertenencia de los TCA dentro del “Espectro de trastornos relacionados con el Obsesivo-Compulsivo”.  Esta línea de trabajo está dando lugar a la elaboración de instrumentos de evaluación y diagnósticos, y el análisis de las diferencias y semejanzas entre ambos grupos de trastornos desde la psicopatología y la neuropsicología. Esta línea de investigación está liderada por ConxaPerpiñá y María Roncero.